
Mole, pozole y tortillas al comal
En Los Alebrijes cocinamos como se cocinaba en casa: a fuego lento, en cazuela de barro y sin atajos. Los moles se muelen aquí, el maíz se nixtamaliza para hacer las tortillas a mano y en el comal, y los ingredientes llegan cada mañana de productores a los que conocemos por su nombre. No hemos inventado nada; solamente nos negamos a acortar los caminos que le dan sabor a un platillo. Estamos en la calle Oaxaca 22, en la Ciudad de México, y nos dará mucho gusto recibirlo.

Aquí se cocina despacio
Un mole no se hace en una tarde. Hay que tostar los chiles uno por uno y cuidar que no se amarguen, moler las semillas, dejar que la olla trabaje durante horas y probar muchas veces antes de servir. Lo mismo pasa con el pozole, con los frijoles de la olla y con los guisos de cazuela que cambian cada día. En Los Alebrijes respetamos esos tiempos porque son justamente los que separan un platillo tradicional de una imitación apurada. Por eso hay cosas que se terminan cuando se terminan: preferimos decirle que hoy ya no queda antes que servirle algo hecho a las carreras.

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Los moles
Mole negro y mole poblano, molidos en la casa a partir de chiles que tostamos nosotros mismos. Se sirven con pollo o guajolote, arroz y tortillas recién hechas. Es el platillo que más nos piden y también el que más trabajo lleva: entre el tostado, la molienda y la cocción pasan varias horas antes de que llegue a su mesa.
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El pozole
Rojo, blanco y verde, con maíz cacahuazintle cocido despacio hasta que el grano revienta. Llega a la mesa con su plato aparte de lechuga, rábano, cebolla, orégano y limón, para que cada quien lo arme a su manera. Es el platillo de las sobremesas largas y de los domingos en familia, y por eso lo tenemos todos los días.


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Lo que sale del comal
Tlayudas de masa delgada y bien tostada, con asiento, frijol, quesillo y la carne que usted prefiera. Y con ellas, todo lo que pide el comal: sopes, memelas, quesadillas de los guisos del día y tostadas para ir picando mientras se completa la mesa. Las tortillas se echan al momento, de maíz nixtamalizado y nunca de harina industrial. Es la parte más sencilla de la cocina mexicana y también la más difícil de fingir.
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Las cazuelas del día
Los guisos cambian según lo que traiga el mercado esa mañana: tinga, chicharrón en salsa verde, rajas con crema, calabacitas, albóndigas en chipotle. Pregunte al llegar qué hay hoy, porque la lista no es la misma toda la semana. Se sirven en cazuela, con arroz, frijoles de la olla y tortillas hechas al momento. Siempre hay al menos dos opciones sin carne.


Para beber
Aguas frescas del día hechas con fruta de verdad: jamaica, horchata, tamarindo, limón con chía. Y una selección corta de mezcales y tequilas escogidos uno por uno, con su acompañamiento de sal de gusano y naranja. También hay cerveza fría y café de olla para cerrar la comida.

Para terminar
Los postres de siempre, hechos en la casa: arroz con leche, flan napolitano, buñuelos con piloncillo y calabaza en tacha cuando es temporada. No son muchos ni pretenden serlo. Es la parte de la comida en la que ya nadie tiene hambre y aun así todos piden una cuchara.
El comedor y los alebrijes
La casa se llama Los Alebrijes porque el comedor está lleno de ellos: figuras talladas y pintadas a mano que fuimos comprando a los artesanos, una por una, sin prisa y sin catálogo. Alrededor hay mesas de madera, manteles tejidos, loza de barro y luz cálida. Es un lugar para sentarse un rato largo, no para comer de pie. Nos gusta que la gente conozca su platillo antes de pedirlo, así que pregunte lo que quiera: alguien de la casa se lo explica con gusto y sin apurarlo.

Mesas largas y sobremesas
Aquí come igual una familia el domingo que un grupo de amigos entre semana, y también empresas que traen a sus clientes o cierran el año con su equipo. Tenemos mesas largas para grupos y podemos preparar un menú cerrado si nos avisan con tiempo, con opciones para quienes no comen carne. Nadie los va a apurar para dejar la mesa.

Comidas de empresa
Comidas con clientes, cenas de fin de año y juntas que terminan en la mesa. Preparamos un menú cerrado con precio por persona para que usted sepa de antemano lo que va a costar, y reservamos la zona del comedor que mejor convenga según cuántos vengan. Si necesita factura, la emitimos el mismo día.

Fiestas y celebraciones
Cumpleaños, bautizos, despedidas y comidas familiares de las que juntan a treinta personas. Si nos avisan al reservar, dejamos preparada la mesa, ayudamos con el pastel y ponemos la música a un volumen que permita platicar. Los niños son bienvenidos y tenemos platillos pensados para ellos.

Reserve su mesa
El comedor no es grande y los fines de semana se llena, así que le recomendamos apartar su mesa con tiempo. Déjenos su nombre, un teléfono y el día, la hora y cuántas personas vienen, y le confirmamos la reservación el mismo día. Si hay alguna alergia, si viene alguien que no come carne o si están celebrando algo, dígalo aquí mismo y lo tenemos listo cuando lleguen. Si prefiere hacerlo hablando, llámenos al +52 663 645 4585.
Calle Oaxaca 22, Ciudad de México. Abierto de martes a domingo, de 13:00 a 22:00 horas.
Reservaciones al +52 663 645 4585 o en [email protected]. Contestamos todos los mensajes el mismo día.
Gracias
Hemos recibido su solicitud de reservación y la lee una persona, no una máquina. Le confirmamos el mismo día por correo o por teléfono, y si a esa hora ya no hubiera lugar le proponemos otra. Si tiene prisa o prefiere resolverlo hablando, llámenos al +52 663 645 4585. Lo esperamos en la calle Oaxaca 22.